Parece que el final de esta historia ya está escrito y esta afirmación no nace de mi cobardía de cansancio o de frustración; simplemente es el descubrir una certeza, macabra, pero real.
Por que sabes, no creo que se trate de nosotros dos y de lo que hicimos, lo que dijimos y lo que no. No creo que se trate de mi miedo, de mis ganas ni tus palabras.
Es algo más grande, más antiguo. Estamos acá en este plano repitiendo una historia que no es sólo nuestra, que ya fue actuado, vivido en otros planos, en otros tiempos, y es que en este mismo tiempo, tampoco somos los únicos, hay varios vos y yo.
Esta es una idea que vengo madurando hace tiempo, pero lo supe el otro día cuando leía a Tomás y hablaba con Renata.
Ellos ya están más cerca del final, ya están llegando, les queda poco y los vemos.
El resultado va a ser ese. Quizá lleguemos con más o menos movimientos, con más o menos años o palabras. Pero el resultado, el final llega y es uno. El mismo que viene siendo.
Asi es que mejor apurar el paso y alcanzarlo rápido. Porque tengo la esperanza de que la condena nos libere.
De que terminemos nuestro acto, esta historia trunca y milenaria.
Y podamos ir en busca, cada uno, de otra, nueva, por inventar o quizá no, pero que no nos deje un sabor amargo de lo que no fue, de lo que no pudo, de lo que no es.
No hay comentarios:
Publicar un comentario